Archivo de la etiqueta: os trataré de usted

TALALGIA

Me vienen siguiendo los pasos.

Desde hace rato que me vienen siguiendo los pasos.

Es un profesional. Alguien que sabe distinguir un trabajo bien hecho de una escabechina chapucera, en el caso de que ése fuera el caso. Me gusta la palabra caso. La pátina policial que hemos aplicado a una palabra que puede significar tantas otras cosas.

No importa, el hecho de que me sigan no es más que un valor añadido al hecho de que yo sea libre. Esto pocos lo comprenderán.

No soy un delincuente. Soy un hombre dulce. Sí, lo sé, el primer dato no reduce al segundo a una certeza. Pero en mi caso, ¡oh, mi caso!

Ustedes tendrían que estudiar la situación más detenidamente. Dedicarse a indagar, a conocer, antes de juzgar, de formarse esa composición de lugar en la que me sientan en una silla destartalada y me enfocan con una luz bamboleante. Cómo les gustan a ustedes los focos deslumbrantes. La luz también hay que saber usarla. No hay tanta diferencia entre su exceso y la oscuridad. Ustedes han querido ver un eclipse y no han visto nada.

Y ahí está, por alguno enviado: un profesional.

Yo también lo he visto.

He pasado por delante de su oficina, una puerta con el paño superior de vidrio opaco y su nombre pintado en letras negras. He visto el despacho iluminado desde dentro con las luces de fuera, cuando todos ya dormían, menos el cartel intermitente del hotel cochambroso de la esquina. Sí, he visto su nombre en letras capitales espejado en el suelo: Detective Ralph Leno. Y me he sabido ir a dormir tranquilo.

Etiquetado , , ,

OUTSIDERS

No tengo un facebook.

Habría que explicar qué significa exactamente esto. Sus implicaciones. No tanto para facilitar la comprensión a generaciones futuras ante el dudoso descubrimiento de este material sensible– tras la hecatombe–, inestimable herramienta para el desarrollo de una novísima teogonía, como para el conocimiento del hombre antiguo –cuando las generaciones futuras, desconocedoras del significado de red social, encuentren dónde poner la equis en la ecuación agujero negro/agujero de gusano– de las ramificaciones de la soledad.

¿Qué es tener un facebook? Adviertan lo retórico. Bajen esos dedos que apuntan hacia el cielo como si quisieran indicar que sólo Dios lo sabe, cuando en realidad pretenden indicar que ustedes creen saberlo.

Me puedo hacer el duro .

(improvisación)

El verdadero hombre del lado de afuera, esto les resultará familiar, no está dentro de ningún Sistema y, por lo tanto, no está dentro del Subconjunto Sistema’, por más que éste se hiciera llamar Antisistema.

¡Falacia!

El outsider no puede evitar formar parte, al menos, de un conjunto de un solo elemento: el propio outsider –al que llamaremos conjunto de Marcus o sistema de Marcus, por el puro capricho de personalizar– y más teniendo en cuenta las necesidades del elemento Marcus del conjunto Marcus de establecer relaciones de correspondencia exhaustivas y multívocas. Formas de subsistencia o de confirmación de que soy, luego lo que les parezca. No puedo permitirme la exigencia. No tengo un facebook.

Y así tenemos al conjunto Marcus y al conjunto Facebook caminando por el universo sin chocar entre sí, algo que a primera vista parece improbable porque el segundo engorda exponencialmente. A no desanimar. No todo está perdido: el universo sabe expandirse y el conjunto Marcus, igual al elemento Marcus, contraerse como un contorsionista en una maleta, apoyado por el frío, fiel reflejo de la soledad. Los antiguos sabrán entender bien estas imágenes. Incluso, yo mismo, si me relajo por unos instantes, podría llegar a pensar que el elemento Marcus podría llegar a pensar que, dentro del supraconjunto facebook, cabría la esperanza de encontrar minúsculos conjuntos perdidos, análogos a planetas a los que desacreditar sumándoles el apellido enano. Conjuntos enanos dentro del sistema. Lo que permitiría al elemento Marcus llegar a la conclusión de que siempre hay quien está peor que uno: otro. Pero estas digresiones no siembran más que la confusión y el hombre antiguo empieza a perderse antes de montar en la nave y dirigirla al siglo XXI.

No tengo un facebook. Facebook es un nido de solitarios. ¡No se me echen encima! ¡Apártense y déjenme respirar! Una reunión no muy distante del grupo de catequesis, del club de lectura, de solteros anónimos. ¡Apártense, he dicho! Está bien, mejor. Concederé que:

  • Puede que nunca sepa lo que es compartir, un muro (piénsenlo “compartir un muro”) inexistente con amigos desconocidos a los que les gustarán mis fotografías (soy bello) o mis ocurrencias (soy ingenioso) y me lo harán saber: ¡bajen esos dedos, por todos los dioses!
  • No compartiré el placer de reírme del-por el-con el-a cuenta del-sin que se de cuenta el prójimo públicamente en la distancia (soy revirado).
  • Jamás recolectaré miles de followers, perdiendo de antemano cualquier posibilidad que garantice mis quince megas de ego (soy un tahúr).
  • No me acosarán las mujeres.
  • No me acosarán los hombres.
  • No me enzarzaré con familiares y vecinos en discusiones estériles cuando los bloquee.
  • No provocaré ninguna guerra mediática.
  • No seré censurado (la mayor de las pérdidas posibles).

No estaré, en definitiva. Y no seré más (ergo seré) que un vagabundo, que un impulso sin rumbo deambulando en un universo de soledades en busca del conjunto vacío.

¡Antiguos, estoy aquí!

Tengo teléfono (sirva esto en mi descargo).

Etiquetado , ,